Vista lateral de un aula educativa móvil con logotipo de Microsoft en el exterior.
Persona subiendo las escaleras de un aula educativa móvil instalada en espacio público.
Persona utilizando una computadora dentro de un aula educativa móvil.
Interior de aula educativa móvil con varias computadoras y personas recibiendo capacitación.

Educación, tecnología y espacios verdes: historias de transformación en Querétaro

Por: Federico Rodríguez

15 de abril de 2026.

Cuando Soledad Guadalupe Olverda entró por primera vez al cámper blanco estacionado en el centro de la comunidad La Esperanza, en Querétaro, había pasado años dedicada por completo a su casa y a sus dos hijos, y aunque la idea de estudiar la preparatoria llevaba tiempo rondándole, no sabía por dónde empezar. “Yo no sabía ni usar una computadora”, recuerda. “Me sentía angustiada de no saber usar la computadora”.

Microsoft llegó a Querétaro en 2020 para desarrollar su centro de datos y lo hizo acompañado de una visión: ayudar a transformar de manera positiva a las comunidades alrededor del centro de datos. Con esa premisa nació la colaboración con Construyendo y Creciendo (CyC), que desde 2006 ha acompañado a personas en situación de vulnerabilidad para continuar su educación, aprender oficios y desarrollar habilidades digitales.

El primer paso fue instalar aulas dentro de las obras del centro de datos, donde los trabajadores podían acceder a educación básica y formación digital. Después, el proyecto dio un giro clave: llevar la educación directo a las comunidades.

Dentro del aula móvil de CyC, instalada con el apoyo de Microsoft, Olverda encontró algo que hacía mucho no sentía: un espacio donde podría desarrollarse y terminar sus estudios.

“Para mí esto ha significado mucho —dice—. Me abrió una puerta para seguir mejorando en mi educación”.

Hoy, Olverda va por el quinto módulo de preparatoria en línea, ayuda a su hijo mayor con las tareas de primaria, y habla con naturalidad de actividades, entregas y tiempos de estudio. “Antes no podía ayudarle. Ahora lo entiendo. Eso me hace sentir bien”.

Al igual que Olverda, muchos otros residentes de las comunidades que rodean el centro de datos de Microsoft en Querétaro, como Colón, La Esperanza, y en Tequisquiapan, han sido apoyados por dos organizaciones —Construyendo y Creciendo y Nación Verde— que han implementado programas, gracias al apoyo de la compañía, para proporcionar crecimiento educativo, económico, social y ambiental.

Desde 2023, más de 1,600 personas en Querétaro han recibido educación formal y capacitación digital gracias al aula móvil y los programas desarrollados por Construyendo y Creciendo y el apoyo de Microsoft. Decenas de ellas han obtenido certificados oficiales de primaria, secundaria y preparatoria, mientras que muchas otras —como Olverda— han completado cursos de habilidades digitales, inteligencia artificial y computación básica.

Construir una comunidad de aprendizaje

Grupo de personas posando frente a un aula educativa móvil de Microsoft, sosteniendo diplomas y documentos después de una actividad o entrega de reconocimientos.
Persona usando una computadora dentro de un aula móvil equipada con varias estaciones de trabajo, con señalización de Microsoft y Construyendo y Creciendo en la pared.
Interior de un aula educativa con computadoras de escritorio, una persona usando una estación de trabajo y carteles informativos en las paredes

“Una vez que instalamos el aula móvil en Colón —cuenta Cecilia Galicia, directora educativa de CyC— las personas empezaron a llegar solitas. Pasaban, veían el cámper, preguntaban. El boca a boca hizo el resto”.

El programa educativo ahora opera con un aula móvil itinerante que ya ha operado también en Agua Azul, y comenzará una nueva etapa en La Esperanza, además de una expansión planeada para 2026. El objetivo: que nadie quede fuera por falta de transporte, tiempos o recursos. Como menciona Luis Marco Damián, coordinador de proyectos especiales de Construyendo y Creciendo: “Queremos cubrir más territorio y que más personas tengan la experiencia de acercarse al aula para formarse en alguna de las distintas líneas de trabajo que tenemos”.

Entre quienes han recibido educación digital está Enrique Esquivel, mecánico automotriz de 58 años que siempre quiso aprender cómo aplicar la tecnología, pero nunca había tenido oportunidad.

Cuando empezó, Esquivel no sabía cómo usar la computadora, y recuerda con una sonrisa tímida que hasta le daba miedo teclear: “Pensaba que si le movía algo se iba a descomponer”.

Tomó cursos de habilidades digitales que incluyeron manejo de correo electrónico e introducción a IA. Y lo que aprendió ya lo está aplicando: ahora entiende mejor los sistemas computarizados de los autos y sueña con abrir un taller mecánico actualizado, “bien equipado”.

“Es otro mundo”, dice el mecánico. “Me sorprendí de ver que aquí en el campo había computadoras. Ahorita ya me siento con más confianza”.

Para Olverda, el aula móvil fue también una salida emocional. “Yo necesitaba cambiar mi rutina”, explica. “Sentía que solo estaba en la casa, todo el día. Estudiar me ayudó a sentirme útil otra vez”. Ella aconseja a quien pueda: “Siempre recomiendo que vengan”.

La posibilidad de progreso a través de la formación y la facilidad de acceso ha provocado que las comunidades vean el aula como un espacio propio.

“Mucha gente me pregunta en la calle: ‘¿Ahí qué hacen?’, cuenta Esquivel, y él les explica que es un aula de computación donde pueden tomar cursos gratuitos: “Algo que no se ve en ningún lado”.

Espacio público que vuelve a florecer

Vista panorámica de una plaza comunitaria con puestos, árboles y un armazón decorativo al centro.
Voluntaria con camiseta verde participa en labores de mejora de jardineras en una plaza.
Personas trabajando en la rehabilitación de una banqueta con herramientas de construcción.
Plaza comunitaria con jardineras, árboles y murales infantiles en los muros.

Así como el aula móvil lleva nuevas oportunidades a La Esperanza, en Galeras el cambio ha llegado en forma de transformación de espacios públicos con la renovación de una plaza que es el corazón de la vida comunitaria, junto con la restauración de bosques, y educación medioambiental en las escuelas.

Nación Verde, organización experta en restauración ambiental, en alianza con Microsoft, se ha concentrado en Plaza Galeras, donde las madres esperan a sus hijos a la salida de la escuela, los comerciantes instalan sus negocios a diario y los vecinos solían sentarse bajo la sombra de los árboles… cuando los había.

“Antes estaba muy fea”, cuenta Karina León González, vecina de la zona. “Las bancas ya estaban rotas, no había sombra”.

Cuando Nación Verde llegó en 2023 con la propuesta de rehabilitación, muchos dudaron. El proyecto llevaba años detenido por trámites y cambios de gobierno. “Yo pensaba que no lo iban a hacer”, confiesa León González, “pasaba el tiempo y, nada”.

Pero el proyecto se puso en marcha y avanza de manera notable. “La plaza ahora es otra cosa. Ya se ve bonita. Ahora las mamás se quedan más tiempo, platican, conviven. Los comerciantes ahora tienen más espacio”, comenta León González sobre el proyecto de esta plaza que está en proceso de renovación, para beneficiar a más de 3,500 habitantes.

El proceso fue profundamente participativo: estudiantes del Instituto Tecnológico Nacional de México, Campus Querétaro hicieron el diagnóstico de la situación urbanística de la plaza; la comunidad votó cada cambio y Nación Verde acompañó paso a paso.

“Se hicieron juntas, yo ayudé con las minutas, recogimos lo que la gente quería”, cuenta León González. “Lo que más pedían eran juegos para los niños y un kiosco”.

Teresa Carapia Hernández, educadora ambiental de Nación Verde, estuvo involucrada en la renovación de la plaza desde el inicio y conoce de primera mano el vínculo de la comunidad con ese lugar: “La plaza es el único espacio que tiene Galeras. Es una plaza que tiene mucha vida social… la gente cuida cada cosita que le estás haciendo a su plaza”.

Y aunque el kiosco no volverá, será reemplazado por un tapanco para eventos comunitarios: clausuras de cursos de las escuelas, festividades y reuniones. “Es que esta plaza es el corazón de todo”, dice Carapia.

Además de la plaza, el proyecto de Nación Verde, con el apoyo de Microsoft, incluye 11 escuelas con jardines polinizadores, huertos urbanos, árboles frutales, captación de agua de lluvia y educación ambiental para estudiantes, padres y maestros. Carapia subraya que plantar árboles es importante, pero enseñar a cuidarlos es transformar una comunidad.

Los huertos que la organización ayudó a crear en una secundaria de Tequisquiapan, se hicieron tan productivos que los estudiantes comenzaron a cocinar con lo cosechado. En menos de un año, los árboles frutales ya estaban dando duraznos y granadas. El proyecto creció tanto que más comunidades empezaron a pedir programas similares.

De acuerdo con los expertos involucrados en el programa, ese impulso, ese deseo de aprender, de mejorar y de cuidar lo propio, también se refleja en las historias de quienes encontraron en el aula móvil una oportunidad para cambiar su vida. Como lo dice Olverda, con una mezcla de timidez y orgullo, “Esto ha significado mucho para mí. Me abrió una puerta”.

Infraestructura verde y talento digital: así impulsa Microsoft desarrollo comunitario en Querétaro

Panorámica aérea de una ciudad del centro de México

Imagen principal: Aula móvil donde más de 1,600 personas en Querétaro han recibido educación formal y capacitación digital gracias a los programas desarrollados por Construyendo y Creciendo y el apoyo de Microsoft. Fotos de Microsoft. Imágenes adicionales cortesía de Construyendo y Creciendo, y Nación Verde.

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