Por: Brad Smith, vicepresidente del consejo y presidente de Microsoft Corporation y Melanie Nakagawa, directora de sostenibilidad.
Microsoft ha publicado su Informe de Sostenibilidad Ambiental 2026. Este informe cubre nuestro año fiscal 2025 y mide el progreso respecto a nuestra línea base de 2020. Pueden leer el prólogo a continuación y explorar el informe completo aquí.
Al entrar en una nueva era para la IA, el trabajo de sostenibilidad ambiental de Microsoft ha entrado en una nueva fase, definida no solo por la ambición, sino por cómo cumplimos en un periodo de rápido cambio tecnológico. En nuestra búsqueda de convertirnos en una empresa con emisiones de carbono negativa, positiva en el agua y cero residuos que proteja los ecosistemas, el contexto ha evolucionado, y también debe hacerlo nuestro enfoque.
El cambio global hacia la IA transforma las economías, acelera la innovación y se ha comenzado a convertir en la base fundamental de cómo se construye y utiliza la tecnología. También aumenta la demanda de energía, agua, tierra y materiales necesarios para sostener ese crecimiento. Como empresa a la vanguardia de esta transición, Microsoft tiene la responsabilidad de ayudar a garantizar que la tecnología fortalezca, en lugar de presionar, los sistemas y comunidades de los que depende. Este imperativo reconfigura el contexto de nuestro trabajo.
Afrontamos este momento con claridad y convicción. Creemos que la IA puede aportar amplios beneficios sociales, económicos y medioambientales, pero la innovación a esta escala debe ir acompañada de responsabilidad a la misma escala. Para Microsoft, esto significa diseñar, construir y operar infraestructuras que sean más eficientes, más resilientes y más arraigadas en las realidades de las comunidades donde operamos.
No vemos estas dinámicas como motivo para dar un paso atrás. Los vemos como un mandato para liderar de forma diferente. Eso requiere un mayor rigor operativo, una integración más fuerte entre nuestras prioridades de sostenibilidad y un enfoque más marcado en resultados duraderos para las comunidades locales donde trabajamos y para las cadenas de valor globales que hacen posible nuestro trabajo. También requiere ser transparente sobre hacia dónde avanza el progreso, dónde es más difícil y dónde se necesitan nuevos enfoques.
El camino por seguir no se definirá por simples compensaciones o soluciones individuales. Dependerá de con cuánta eficacia alineemos la innovación con la gestión responsable. Los sistemas que construyamos para apoyar el futuro también deben apoyar la salud a largo plazo del planeta y de las comunidades a las que servimos. Nuestra experiencia deja claro que esto es posible, pero solo con aún mayor disciplina, colaboración y disposición para aprender y adaptarse a medida que evolucionan las condiciones.
Lo que este momento requiere
Nuestro objetivo es construir tecnología que aporte más de lo que utiliza. El progreso duradero depende de cómo lo construyamos y de si ese crecimiento fortalece los lugares donde echa raíces.
Este pensamiento se refleja en nuestro enfoque Community First AI Infrastructure (Infraestructura de IA donde la Comunidad es Primero), que ayuda a moldear un modelo más integrado de colaboración comunitaria, operaciones responsables y rendimiento medioambiental a medida que crecemos. De este modo, la sostenibilidad no está separada del crecimiento; forma parte de cómo se define el crecimiento responsable.
Aunque la infraestructura de IA impulsa la demanda de energía, agua, suelo y materiales, las soluciones sostenibles no escalan con la suficiente rapidez para satisfacer la demanda. Esta tensión es real y también productiva.
Impone preguntas más agudas: ¿Dónde debemos avanzar más rápido, invertir de manera diferente o replantear nuestro enfoque? ¿Qué suposiciones se mantienen válidas, cuáles necesitan evolucionar? Cinco años después de este trabajo, disponemos de más datos operativos, más experiencia directa y una visión más clara de lo que en verdad requiere un progreso planetario medible. Esa perspectiva nos ayuda a mantenernos centrados en los resultados en lugar de apegarnos a un solo camino.
Queremos ser claros sobre lo que esto significa y lo que no. Significa ser más precisos sobre lo que la sostenibilidad requiere para Microsoft y estar más dispuestos a perfeccionar nuestras estrategias a medida que cambian las condiciones, los datos mejoran y los compromisos se hacen más claros. No significa que bajemos nuestra ambición.
Progreso en medio del crecimiento
Nuestros resultados reflejan tanto el progreso como la presión. A medida que escalamos la infraestructura física necesaria para impulsar la economía de la IA, nuestras emisiones se moldean por el impacto de ese crecimiento y las acciones que tomamos para gestionarlo.
La imagen que sigue ilustra esta dinámica, que compara nuestras emisiones reportadas con una visión modelizada de dónde podrían haber estado las emisiones en ausencia de cuatro intervenciones específicas: electricidad libre de carbono, combustibles sostenibles, eficiencia en consolas XBOX y descarbonización de dispositivos Surface. Aunque estos ejemplos representan solo una parte de nuestros esfuerzos de reducción de emisiones, ponen de relieve una lección importante de nuestro trabajo hasta la fecha: que intervenciones bien diseñadas y dirigidas pueden lograr avances medibles, incluso cuando la demanda de infraestructuras sigue aumentando.

En el año fiscal 2025, igualamos el 100% de nuestro consumo global anual de electricidad con energías renovables2. Microsoft seguirá con el impulso de un enfoque amplio en la incorporación de todas las formas de electricidad libre de carbono (CFE, por sus libras en inglés)3 a las redes donde operamos, para complementar y ampliar nuestra cartera de recursos de energía renovable. Reconocemos que las crecientes necesidades eléctricas del mundo requieren una estrategia equilibrada y de descarbonización integral para cumplir con los objetivos de crecimiento económico global y medioambientales, y seguiremos con el apoyo de este enfoque en el futuro.
Nuestras emisiones totales (Ámbitos 1, 2 y 3) aumentaron un 25% interanual, impulsadas de manera principal por la expansión de nuestra infraestructura de centros de datos y la pausa en el uso de certificados de energía renovable no adicionales y sin agrupar, al priorizar inversiones que aportan nueva energía neta a las redes. Aunque esta decisión aumenta nuestras emisiones reportadas a corto plazo, nos permite incrementar el desarrollo de nuevas CFE en lugar de depender tan solo de los certificados. Creemos que este cambio generará más beneficios de sostenibilidad a largo plazo. Se esperaba una presión de emisiones relacionada con el crecimiento. La señal más importante es donde se concentra esa presión.
El Alcance 3 sigue como la mayor cuota de nuestra huella en general, pero uno de los cambios más evidentes este año fue la creciente contribución del Alcance 2, que representa el 13% de nuestras emisiones totales—frente a casi el 2% del año pasado. Este desarrollo pone de manifiesto la importancia de los sistemas energéticos a lo largo de nuestra cadena de suministro para moldear los resultados medioambientales.
Los resultados de este año también dejaron claro que el progreso ahora depende de adaptar nuestra forma de trabajar.
El agua es uno de los ejemplos más claros. En el año fiscal 2025, por primera vez reabastecimos más agua a nivel mundial de la que retiramos—más de 14 millones de metros cúbicos—, lo que marca un hito importante en nuestro camino para ser positivos en el agua. Alcanzar este punto refleja años de trabajo para mejorar la eficiencia del agua, ampliar los esfuerzos de reposición y ampliar alianzas en todo el mundo.
Estamos orgullosos de este logro, pero también sabemos que reponer volúmenes globales no es suficiente. La siguiente fase de nuestro trabajo es cada vez más local. A medida que avanzamos, ponemos mayor énfasis en ayudar a restaurar más agua en las cuencas donde operamos que en retirar, al tiempo que fortalecemos la resiliencia hídrica a largo plazo. Priorizamos proyectos en regiones con estrés hídrico que sean relevantes a nivel local y diseñados en colaboración con las comunidades, lo que aporta beneficios no solo para la disponibilidad de agua, sino también para los ecosistemas, las economías y las personas. A través de este enfoque, pretendemos garantizar que nuestro crecimiento apoye y ayude a sostener las comunidades y entornos donde operamos.
La transparencia se mantiene como algo central en cómo trabajamos y cómo informamos. Microsoft ha eliminado casi todos los plásticos de un solo uso en nuestro embalaje principal, lo que reduce la cuota que permanecía a solo un 0,07% al final del año natural 2025.4 Pero no redondeamos hacia abajo. Somos responsables del trabajo necesario para eliminarlos por completo.
En nuestras operaciones en la nube, logramos un 92% de reutilización y reciclaje de servidores y componentes desmantelados por segundo año consecutivo, desviamos el 90,5% de los residuos de construcción y demolición de vertederos e incineradores, y ampliamos nuestros Centros Circulares a siete instalaciones a nivel global. Estos resultados también reflejan un cambio más amplio hacia soluciones que tienen beneficios en conjunto: reducir tanto las emisiones como la demanda de recursos a lo largo del tiempo.
A lo largo de este camino, hemos aprendido que el progreso en un área a menudo depende del progreso en otra. Las inversiones en energía limpia son esenciales para la descarbonización. El uso del agua está vinculado no solo a nuestras operaciones, sino también a los sistemas energéticos que las alimentan. Y extender la vida útil del hardware mediante enfoques circulares puede reducir tanto las emisiones como la demanda de materiales a lo largo de toda la cadena de valor.
Por eso nuestras prioridades van más allá de seguir el progreso en relación con los compromisos individuales sobre agua, carbono, residuos y ecosistemas, como si se movieran de manera independiente. Nuestra experiencia ha dejado claro que el progreso no ocurre pilar por pilar. Algunos de los trabajos más importantes que tenemos por delante se medirán en si abordamos los desafíos del sistema y ayudamos a construir las condiciones para un progreso a largo plazo: redes más resilientes, mercados más fuertes para materiales de menor carbono, gestión del agua más eficaz e infraestructuras diseñadas y operadas con las realidades locales y las prioridades comunitarias en mente.
Por esa razón, el informe de este año adopta un enfoque más integrado: sitúa el progreso frente a nuestros compromisos en el contexto más amplio de cómo esos compromisos se operacionalizan en nuestra infraestructura y productos.
¿Qué sigue ahora?
Estamos orgullosos de lo que hemos logrado y seguimos humildes ante la magnitud del desafío que nos espera. Construir de manera responsable el futuro de la IA requiere una clara responsabilidad sobre lo que exige la IA, franqueza sobre las limitaciones y compensaciones reales, y un enfoque sostenido en resultados duraderos y compartidos de manera amplia. Los capítulos que siguen muestran cómo traducimos esa intención en la ejecución en toda nuestra infraestructura física, productos y cadena de valor, donde nuestros compromisos de sostenibilidad se convierten en realidad operativa.
Lean el informe completo: https://aka.ms/SustainabilityReport2026
[1] La línea continua representa las emisiones de gases de efecto invernadero reportadas por Microsoft (Ámbitos 1, 2 y 3) para los años fiscales 20–25, elaborada de acuerdo con el Protocolo de GEI y los criterios de gestión, y utiliza un enfoque basado en emisiones de mercado. La línea de puntos representa un escenario contrafactual ilustrativo de las emisiones estimadas si no se hubieran llevado a cabo iniciativas selectas y discretas de reducción de carbono. Estas iniciativas incluyen mejoras en eficiencia energética para consolas XBOX, compras de energía renovable, certificados de combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) y combustible marino sostenible (SMF, por sus siglas en inglés), y la descarbonización de la cadena de suministro de dispositivos Surface. La diferencia entre ambas líneas es una estimación de las emisiones evitadas mediante estas iniciativas específicas en relación con un escenario sin que esas iniciativas se produzcan. Esta estimación es de carácter direccional, no representa el alcance completo de los esfuerzos de descarbonización de Microsoft y no forma parte de nuestro inventario reportado de gases de efecto invernadero. No debe interpretarse como una medida integral de la reducción total de emisiones ni como aditivo a otras afirmaciones de reducción o eliminación de carbono.
[2] Microsoft define la energía renovable como la electricidad que proviene de fuentes que se reponen a una tasa mayor o igual a su tasa de agotamiento, como la geotermia, la eólica, la solar, la hidroeléctrica y la biomasa. Hasta la fecha, el objetivo de energía renovable de Microsoft incluye dos categorías principales: energía renovable procedente de proyectos contratados y mezcla de red eléctrica. La primera es la energía renovable entregada bajo PPAs o mecanismos de contratación a largo plazo similares, por lo general para nuevos proyectos donde nuestra implicación financiera en el desarrollo del proyecto es fundamental para su éxito. Esta categoría representa más del 90% de la energía renovable aplicada para alcanzar nuestro objetivo de 2025. La segunda categoría es la «mezcla de la red» – energía renovable apoyada a través de nuestras relaciones y tarifas estándar de las compañías eléctricas, incluidos programas políticos como estándares de cartera de renovables y objetivos estatales y de descarbonización de las compañías eléctricas. Nuestro objetivo 100% renovable para 2025 no incluye compras a corto plazo, Los llamados créditos de energía renovable del «mercado spot»(RECs, por sus siglas en inglés) procedentes de proyectos operativos de energía limpia.
[3] Microsoft define las tecnologías de electricidad libre de carbono (CFE) como tecnologías con emisiones directas cero y tecnologías biogénicas con emisiones de ciclo de vida equivalentes a las renovables. Las tecnologías CFE incluyen la eólica; solar; geotérmica; biomasa sostenible; energía hidroeléctrica; nuclear; combustibles fósiles con captura, utilización y secuestro completo de carbono; y el almacenamiento encargado de la generación de CFE.
[4] Por peso, tal y como está diseñado, la media del portafolio. Se pueden encontrar más detalles en nuestra Hoja de Datos Medioambientales.