Hacer frente a la inequidad racial y digital

Paisaje de ocho ciudades

Por: Vickie Robinson, gerente general de la iniciativa Airband.

Nuestro mundo es cada día más digital. La pandemia ha obligado a realizar muchas actividades esenciales en línea: ir a la escuela, obtener ingresos y mantenerse en contacto con amigos y familiares, todo ello requiere de una conexión confiable a internet de banda ancha. Pero millones de estadounidenses no tienen acceso a la banda ancha, ya sea porque no está disponible o porque no pueden pagarla, y están separados de lo que se ha vuelto esencial para la vida cotidiana durante la pandemia. Este problema es en particular grave en las comunidades de gente de raza negra, afroamericanas, latinx e hispanas, en ciudades donde la infraestructura de banda ancha existe en gran medida, pero la conexión y los dispositivos para utilizarla son inasequibles, lo que deja el acceso a los elementos esenciales de la vida fuera del alcance de millones. Este es un problema que podemos y debemos solucionar.

En 2017, lanzamos la Iniciativa Airband de Microsoft para expandir el acceso de banda ancha en las zonas rurales de Estados Unidos. Hoy, ampliamos Airband a ciudades de Estados Unidos que enfrentan algunas de las brechas de banda ancha más grandes entre las minorías raciales y étnicas, en específico las comunidades de raza negra y afroamericana. Nuestro enfoque se centra en brindar acceso a banda ancha asequible, dispositivos y herramientas y recursos de habilidades digitales en ocho ciudades, incluida la ayuda en la transformación digital de las instituciones que apoyan a estas comunidades. Nuestro trabajo inicial extenderá el acceso a comunidades en Atlanta, Cleveland, Detroit, El Paso, Los Ángeles, Memphis, Milwaukee y la ciudad de Nueva York.

Esto es parte de la Iniciativa Racial Equity (Equidad Racial) de Microsoft, anunciada en 2020, que tiene como objetivo abordar la desigualdad e injusticia racial para la comunidad negra y afroamericana en los Estados Unidos.

Entender el problema

Hace dos años, lanzamos un estudio que mostraba que la FCC subestimaba de manera drástica la cantidad de personas sin acceso a banda ancha. Pero hoy, la brecha digital es todavía un abismo. Publicamos una actualización del estudio original que muestra que 120.4 millones de personas en los Estados Unidos no usan internet a velocidades de banda ancha: más de un tercio de la población del país y más de 14.5 millones de personas que la FCC afirma que no tienen acceso a banda ancha. Si bien las áreas rurales muestran todavía la peor conectividad, como el condado de Apache, Arizona, donde sólo el 7% usa internet a velocidades de banda ancha, incluso las áreas urbanas muestran brechas digitales masivas, como la ciudad de Nueva York, donde sólo 55% de las personas usan internet a velocidades de banda ancha.

La brecha digital está en todas partes, áreas rurales y urbanas, y el problema se ve agravado por la pandemia, pero el gobierno federal se ha basado en mapas defectuosos o inexactos para apuntar a los dólares de infraestructura de banda ancha, lo que deja a millones sin la conectividad que necesitan para participar en la economía digital. Como dijimos antes, no podemos resolver un problema que no entendemos. Por fortuna, gracias a la acción del Congreso a fines del año pasado, la FCC ahora puede actualizar su proceso de mapeo. Esperamos que la FCC se mueva con la debida prisa para construir los nuevos mapas, para que los dólares de infraestructura se puedan destinar a las comunidades donde más se necesita ayuda.

La brecha digital

La brecha digital siempre ha afectado de manera desproporcionada a las personas de raza negra, afroamericana, latinx e hispanas, y la pandemia mundial ha empeorado la situación. Las familias de raza negra y afroamericana tienen menos probabilidades de tener un acceso adecuado a internet en casa y, por lo tanto, demasiados niños tuvieron dificultades para ir a la escuela en línea, ya que los campus cerraron debido al efecto devastador de la pandemia. Este es un problema de asequibilidad: El costo del servicio es una de las principales razones por las que las personas con acceso a banda ancha en realidad no se registran, según la Alianza Nacional de la Inclusión Digital. Además, para cosas como la escuela y el trabajo, una conexión de banda ancha sólo es útil si las personas cuentan con dispositivos como laptops o computadoras de escritorio para usarla. Si bien muchas personas tienen smartphones, es casi imposible administrar un negocio moderno, reunirse de manera virtual con su doctor o ir a la escuela en una pantalla de seis pulgadas, lo que significa que la “brecha de dispositivos” corta a casi el 17% de las personas de raza negra y afroamericana, que dependen de los smartphones para acceder a internet. Para aprovechar de manera plena el potencial de la banda ancha y los dispositivos asequibles, las personas también deberán aprender nuevas habilidades digitales. Como resultado de sus tasas más bajas de uso de banda ancha y dispositivos, las personas de raza negra y afroamericana tienen menos oportunidades de desarrollar la fluidez digital y las habilidades necesarias para participar en la economía digital. Podemos cambiar esto.

Como millones en todo el país, este es un problema que afecta a mi propia familia. Crecí en Milwaukee, donde muchos de los miembros de mi familia no tienen banda ancha en el hogar, y los que la tienen, pasan dificultades para mantener su servicio debido al alto costo, mientras que también carecen de los dispositivos de cómputo y las habilidades digitales necesarias para usar la banda ancha de manera significativa. Mi hermano, que espera algún día comenzar su propio negocio, hace poco obtuvo una conexión de banda ancha, pero no tiene una laptop o una computadora de escritorio, y aún depende de su smartphone para acceder a internet, lo que dificulta la creación de su plan de negocios, solicitar un préstamo para pequeños negocios o hacer los cientos de otras cosas que son parte de la creación de un negocio. Trabajamos con socios en todo el país para garantizar que mi hermano y las personas de raza negra y afroamericana tengan acceso a dispositivos y banda ancha asequibles. Todo mundo merece la oportunidad de comenzar un negocio, promover la educación de sus hijos y aprender nuevas habilidades digitales para empleos mejor remunerados.

Nuestra labor

Ya hemos comenzado a invertir en proyectos que mejoran el acceso a dispositivos y banda ancha asequibles para las minorías raciales y étnicas, en especial las comunidades negras y afroamericanas, incluidas las familias que experimentan inseguridad de ingresos. Así es como nos enfocamos en hacer que la banda ancha y las computadoras sean más asequibles, así como en aumentar la fluidez y las habilidades digitales.

Para expandir el acceso y la adopción de banda ancha asequible en el hogar, trabajamos con socios para traer nuevas ofertas asequibles al mercado, en algunos casos al construir una nueva infraestructura de banda ancha y ayudar a personas de raza negra, afroamericana, latinx e hispana a encontrar y firmar para los servicios de banda ancha asequibles existentes. Dado que cada comunidad es única, trabajamos con nuestros socios y líderes locales para asegurarnos de utilizar la combinación correcta de tecnología para servir a la mayor cantidad de personas posible.

En Los Ángeles, nos asociamos con Starry, un proveedor de servicios de Internet (ISP) que hace que el servicio de banda ancha de bajo costo esté disponible para comunidades de viviendas públicas y asequibles a través de su programa de equidad digital, Starry Connect. Juntos, establecemos nuevas conexiones para proporcionar banda ancha asequible en cuatro comunidades de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Los Ángeles (HACLA) en Watts y Central-Alameda. Desde que se lanzó el piloto el otoño pasado, hemos conectado a más de mil hogares, lo que permite a los niños acceder a clases en línea y a los afectados por la pandemia Covid-19 para obtener ayuda con la atención médica, las finanzas y más. También trabajamos en Detroit para lanzar la cobertura de red de banda ancha asequible y competitiva de Starry para toda la ciudad, con un enfoque específico en expandir el acceso a su servicio de bajo costo a códigos postales desatendidos y con ingresos poco seguros. Nuestro objetivo es conectar a decenas de miles de hogares en el área metropolitana de Detroit.

En Cleveland, aprovechamos una asociación público-privada que une a los gobiernos estatales y locales con empresas locales como Eaton Corporation y GE Lighting, una empresa de Savant, así como entidades locales como University Hospital, Metro Hospital y escuelas de la zona este de Cleveland. Con nuestro socio PCs for People, lanzamos un piloto en abril en la parte este de Cleveland, que proporcionará a mil hogares internet de alta velocidad y dispositivos asequibles. En lugar de utilizar la fibra tradicional para conectar hogares individuales, PCs for People monta antenas en los edificios de los hospitales universitarios y las escuelas de la ciudad de la zona este de Cleveland, que transmitirán señales de banda ancha a los hogares individuales. También construimos un proyecto similar en Cleveland con nuestro socio DigitalC, una organización sin fines de lucro que construye una red híbrida para llegar a miles de personas en vecindarios desconectados y poco conectados.

Otro proyecto está muy cercano a mi corazón: Trabajamos con PCs for People en mi ciudad natal de Milwaukee, donde usaremos tecnología inalámbrica fija para brindar acceso de banda ancha asequible a cerca de 1,700 residentes del vecindario de Lindsay Heights, justo al final de la calle de donde crecí, en la avenida Fond du Lac. Una vez una parada del ferrocarril subterráneo y un próspero centro para los afroamericanos, esta comunidad ha sufrido debido a la pobreza y la inestabilidad económica, pero las inversiones en equidad digital pueden ayudar.

En algunas comunidades, es posible que ya existan opciones de banda ancha asequibles, pero con demasiada frecuencia es posible que la gente no las conozca. Peor aún, registrarse puede ser un proceso complicado y oneroso. Es por eso que trabajamos con EveryoneOn, una organización sin fines de lucro que conecta a las personas con un servicio de Internet residencial de bajo costo. Su herramienta de localización de ofertas bilingüe ayudará a las personas en cada una de las ocho ciudades a encontrar servicios de banda ancha de bajo costo y luego los guiará a través del proceso de registro, encontrar computadoras asequibles y comenzar la capacitación en alfabetización digital que puede ayudarlos a obtener empleos mejor pagados en el economía digital. Una vez que alguien se registre a través de EveryoneOn, se le ofrecerán tres meses de servicio de banda ancha gratuito.

Una conexión de banda ancha no es de mucha ayuda por sí sola; es por eso que nos enfocamos en desarrollar ofertas de dispositivos informáticos asequibles. En muchas de estas ciudades, proporcionamos dispositivos reacondicionados gratuitos o de bajo costo, trabajamos con socios como PCs for People, human-I-T, una organización sin fines de lucro que repara computadoras portátiles y de escritorio donadas y las vende a precios con grandes descuentos, y PlanITROI, un empresa cuyo proyecto Digital Dreams proporciona dispositivos reacondicionados a estudiantes de K-12 que los necesitan. También hemos creado un programa de financiamiento para los clientes de banda ancha de bajo costo de Starry, diseñado para personas que tienen puntajes crediticios bajos o ningún historial crediticio y, por lo tanto, no serían elegibles para financiamiento, lo que permite a los clientes comprar Microsoft Surface Go 2 y Office para el Hogar y Estudiante por $22 dólares al mes. Lanzamos este programa en Los Ángeles y la ciudad de Nueva York y lo implementaremos en las seis ciudades restantes durante los próximos meses.

Una vez que las personas en estas comunidades tengan acceso a una conexión de banda ancha asequible y los dispositivos para usarla, trabajamos con nuestros socios para brindar capacitación gratuita en habilidades digitales para los roles más demandados para que las personas puedan mejorar sus oportunidades de empleo en la economía digital. Las comunidades de nuestras ocho ciudades podrán aprovechar la Iniciativa de Habilidades Globales de Microsoft, que busca llevar habilidades digitales a millones de personas en todo el mundo. Después de que alguien se registre en una banda ancha asequible y compre o reciba un dispositivo, nuestros socios los conectarán a nuestra plataforma de capacitación en habilidades, donde podrán descubrir nuevas trayectorias profesionales, aprender habilidades relevantes, encontrar trabajos con demanda y destacar entre los reclutadores. Nuestros socios utilizarán nuestro plan de estudios de la iniciativa de habilidades en talleres que ayuden a avanzar a las personas de raza negra, afroamericana, latinx e hispana, a través de brindar capacitación en habilidades digitales, incluidos temas como la creación de archivos y la colaboración digital, la creación de una cuenta de correo electrónico y la navegación por internet, la construcción de un currículum y búsqueda de empleo. Para acelerar nuestros esfuerzos, también apuntamos a fortalecer la red de organizaciones sin fines de lucro que estas comunidades ya conocen y en las que confían. Trabajamos con nuestro socio EveryoneOn para capacitar a las organizaciones sin fines de lucro que ya trabajan en estas comunidades para brindar educación en habilidades digitales. Llevarán a cabo talleres y programas sobre inclusión digital, que incluyen cómo iniciar campañas de inscripción en internet, talleres de habilidades digitales y más.

Crear políticas para cerrar la brecha de banda ancha

Si bien es cierto que estos pilotos ayudarán a las comunidades de todo el país, no nos hacemos ilusiones de que solo ellos podrán cerrar la brecha digital. Necesitamos un cambio sistémico para resolver un problema sistémico y eso requiere que los gobiernos federal y estatal actúen para abordar de manera permanente la brecha digital. Es por eso que usamos nuestra voz y recursos para impulsar cambios de políticas y financiamiento a nivel federal, estatal y local. Solo al trabajar con las partes interesadas en todos los niveles: agencias federales, estatales y locales; socios corporativos, filantrópicos y sin fines de lucro; y líderes comunitarios seremos capaces de cerrar la brecha digital.

Para promover la equidad digital, creemos que cualquier legislación o financiación debe:

  • Dirigirse a la necesidad del mercado: Los mecanismos de financiación de banda ancha deben diseñarse para apuntar y abordar una necesidad conocida del mercado. Por ejemplo, la necesidad de eliminar los desiertos de banda ancha o conectar a los estudiantes sin acceso de banda ancha para el aprendizaje remoto. Se debe priorizar la financiación para llegar a las comunidades desatendidas o poco atendidas. Esto requerirá datos y mapas de disponibilidad de banda ancha completos y precisos, ya que no podemos resolver un problema que no entendemos.
  • Fomentar enfoques rentables y neutrales a nivel tecnológico: La financiación debe asignarse de forma rentable a tecnologías y despliegues que proporcionen el máximo valor mediante el uso eficiente de los fondos. No existe una solución única para todas las implementaciones de redes y, por lo tanto, fomenta un enfoque de tecnología neutral donde una combinación de tecnologías, por ejemplo, fibra, satélite y una variedad de soluciones inalámbricas fijas, se puede aprovechar para brindar velocidades de banda ancha.
  • Diseñar para un beneficio a largo plazo: La financiación de banda ancha debe proporcionar un beneficio significativo a largo plazo para que el servicio de banda ancha en el hogar sea asequible para los hogares con ingresos poco seguros. Se debe exigir a las redes que cumplan, como mínimo, con un estándar actualizado de banda ancha definido por la FCC y que tengan una hoja de ruta para cumplir con los estándares en evolución.
  • Implementar de manera rápida: Dada la urgencia del problema, se debe dar preferencia a las soluciones que brinden un despliegue rápido de redes y servicios de banda ancha. La historia nos ha enseñado que las tecnologías se implementan a diferentes velocidades, con tecnologías inalámbricas como los teléfonos móviles que experimentan un despliegue más rápido que las tecnologías alámbricas como la electricidad. No podemos conformarnos con un progreso lento: la velocidad del despliegue debe ser parte del cálculo de la política.

Nuestra esperanza

Como lo hemos hecho a lo largo de la Iniciativa Airband, compartiremos actualizaciones y aprendizajes a lo largo del camino. Sabemos que este problema es demasiado grande para que una sola organización lo resuelva por sí sola, por lo que esperamos que compartir algunas de las lecciones que aprendamos pueda ayudar a otros, organizaciones sin fines de lucro, otras empresas y todos los niveles de gobierno, a abordar la brecha digital.

Si bien Covid-19 creó una crisis nacional, también puso al descubierto los impactos devastadores que tiene la brecha digital en las comunidades negras, afroamericanas, latinx e hispanas. Pero también generó impulso: la gente es más consciente del problema y, esperamos que esté dispuesta a actuar de manera rápida para solucionarlo. Hemos visto que ambos lados del pasillo político señalan que la banda ancha es una prioridad, y la Administración de Biden ha incluido fondos de banda ancha en su paquete de infraestructura. Esa es una buena señal, pero debemos asegurarnos de que el gobierno lo cumpla.

Ya hemos comenzado a ver lo que sucede cuando el gobierno federal toma una acción decisiva: el Programa de Beneficios de Banda Ancha de Emergencia (EBB, por sus siglas en inglés) de la FCC inscribió a más de 1 millón de hogares a una semana del debut del programa, lo que confirma la tremenda demanda de programas respaldados por el gobierno federal que reducen el costo de las suscripciones de banda ancha y dispositivos informáticos. Pero, ¿Qué pasará con estos clientes recién conectados cuando finalice el período de “emergencia” y se agote la financiación?

Durante la Gran Depresión, mientras decenas de miles de familias rurales pobres perdían sus hogares por el Dust Bowl, el país encontró la voluntad política para aprobar la Ley de Electrificación Rural y transformó la América rural. Pero imagínese si los políticos hubieran fallado: millones de estadounidenses rurales se habrían quedado atrás, quizás de forma permanente. Ahora, en lo que esperamos sean los últimos días de otra emergencia nacional, esta vez una pandemia, tenemos una oportunidad similar. Si desperdiciamos esta oportunidad, es posible que nunca tengamos otra oportunidad de cerrar la brecha de banda ancha de una vez por todas. Las apuestas son así de altas.

A medida que nos embarcamos en la tercera década del siglo XXI, todos los estadounidenses merecen la oportunidad de acceder, y pagar, la banda ancha y las oportunidades del mundo digital más allá.

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