Construyendo el futuro: innovación sostenible en los centros de datos
Por Chris Welsch
En un colegio de primaria de Amberes, Bélgica, los niños inmigrantes utilizan aplicaciones con Inteligencia Artificial para seguir el ritmo de sus compañeros que hablan neerlandés y para aprender el idioma de manera más ágil. Por su parte, en Exeter, Reino Unido, los meteorólogos del Met Office elaboran sus pronósticos, que salvan vidas, utilizando un superordenador equipado con funcionalidades proporcionadas por la IA en Azure. Mientras tanto, en Italia, investigadores del sector público aprovechan la potencia de la nube para descifrar el código genético del trigo duro, con el objetivo de hacerlo más resistente al cambio climático.
Más allá de las aplicaciones más avanzadas de Inteligencia Artificial y la supercomputación, gran parte de nuestra vida digital diaria —desde las búsquedas inteligentes y el correo electrónico, hasta las fotos y archivos almacenados— depende de la nube. Lo que hace posible tanto la IA como la propia nube son los centros de datos. Microsoft no ha dejado de aumentar su capacidad en la nube para sus clientes. Solo entre 2023 y 2027, la compañía incrementará un 40% su infraestructura en la nube dentro de Europa. Para finales de 2026, contará con operaciones en más de 200 centros de datos repartidos por todo el continente.
Para responder de manera responsable al creciente aumento de la demanda, Microsoft se ha marcado objetivos muy ambiciosos para reducir su impacto medioambiental y situar la sostenibilidad en el centro de su estrategia. La compañía quiere ser negativa en términos de emisión de carbono, positiva en el uso del agua y generar cero residuos antes de 2030. Para alcanzar estas metas, está apostando por la construcción de nuevos centros de datos con soluciones innovadoras, así como la modernización y adaptación de los ya existentes. A continuación, se detallan algunas de las iniciativas que está desarrollando para lograrlo:
Poniendo la biodiversidad y el propio entorno en el centro del diseño
En Middenmeer, al norte de Ámsterdam, Microsoft ha colaborado estrechamente con la comunidad local para lograr una integración más natural de su centro de datos en el paisaje de Noord-Holland. Junto a arquitectos paisajistas de la zona, el equipo ha llevado a cabo la plantación de 150 árboles autóctonos y ha añadido 2.300 metros cuadrados de arbustos, hierbas y otras especies vegetales, creando así un campus que se funde de manera más natural con el entorno.
De cara al futuro, hay previstos seis nuevos centros de datos en la zona que se están proyectando, poniendo la biomímesis como elemento central. El objetivo es que estos edificios se integren de forma natural en el entorno, al tiempo que se fomenta la biodiversidad local y se minimiza el impacto medioambiental. Florien ten Hove, responsable de Relaciones Comunitarias de Microsoft para los centros de datos en Países Bajos, reconoce que, en el pasado, aspectos como la jardinería o la biodiversidad apenas se tenían en cuenta. Sin embargo, hoy en día son la base sobre la que se construyen los planes de la compañía. Según explica, para los vecinos, los temas de paisajismo y la contaminación lumínica son, con diferencia, los que más preocupan. “Ahora le hemos dado la vuelta: el paisajismo es el punto de partida del diseño. Es un enfoque completamente distinto, inspirado en la biomímesis”, afirma.
Kaitlin Chuzi, directora del programa de biomímesis para los centros de datos de Microsoft a nivel global, destaca que la iniciativa de biomímesis en Países Bajos va mucho más allá de lo meramente estético. Según explica, la selección de plantas autóctonas pretende reproducir un ecosistema sano y resistente, fomentando la biodiversidad, mejorando la gestión del agua de lluvia y previniendo la erosión, todo ello al mismo tiempo que se realza la belleza natural de Noord-Holland.
Preservar y recuperar un recurso esencial: el agua
Tras más de tres años de intensa sequía, en España se ha agudizado la conciencia sobre la importancia vital del agua. Con el objetivo de aportar al entorno más agua de la que consume para 2030, Microsoft está levantando centros de datos en Zaragoza que emplean sistemas de refrigeración cerrados, basados en tecnologías avanzadas de enfriamiento a nivel de los propios chips. El agua se introduce una sola vez durante la construcción y, a partir de ahí, se recircula constantemente entre los servidores y los equipos de refrigeración para disipar el calor, evitando así un consumo adicional de agua.
“Nuestro propósito es diseñar, construir y gestionar centros de datos que se adapten realmente a las necesidades y circunstancias de la comunidad local”, explica Ana Liesa Sorinas, responsable de Relaciones Comunitarias para los centros de datos de Microsoft en España.
No obstante, como señala Liesa, el sistema de refrigeración en circuito cerrado es solo el primer paso; Microsoft también está colaborando con entidades locales en dos iniciativas destinadas a ahorrar agua.
En Zaragoza, siete explotaciones agrícolas pusieron en marcha en marzo de 2025 un proyecto innovador para optimizar el riego y minimizar el desperdicio de agua. En una superficie de 740 hectáreas, los agricultores están utilizando sensores y herramientas basadas en Inteligencia Artificial para administrar el agua con precisión, suministrándola cuándo y dónde realmente se necesita. El objetivo es ahorrar 100.000 metros cúbicos de agua al año para 2027. Además, el proyecto contempla la formación de los agricultores en el uso de estas tecnologías, facilitando así que más profesionales del sector en la región puedan beneficiarse de soluciones de IA que hacen posible ahorrar agua al mismo tiempo que impacta positivamente en el rendimiento de la propia producción.
Otra de las iniciativas puestas en marcha busca atajar la pérdida de hasta un 25% del agua potable que se produce durante su recorrido por los 275.000 kilómetros de tuberías de la red de distribución. El principal problema son las fugas. Para solucionarlo, se emplea una esfera inteligente, denominada Nautilus, que circula por el interior de las tuberías y detecta posibles escapes, permitiendo así una eficiencia mucho mayor a la hora de acometer las reparaciones y evitar la pérdida de un recurso tan valioso como es el agua.
“Combinamos nuestras acciones para reducir el consumo con inversiones en proyectos de recuperación de agua, con el objetivo de proteger las distintas cuencas hidrográficas”, explica Eoin Doherty, vicepresidente de Cloud Operations + Innovation de Microsoft para Europa, Oriente Medio y África. “Consideramos que esta es una forma de contribuir a la restauración y protección de los recursos hídricos en las zonas donde operamos”.
Una segunda vida para el acero en los centros de datos
En 2022, Microsoft adquirió las instalaciones de una vieja fábrica de radiadores, situada en un terreno de 16 hectáreas en Newport, Gales, para levantar allí un nuevo centro de datos. El edificio original, construido con vigas de acero, planteaba un reto interesante: ¿sería posible reutilizar parte de esa estructura y darle una segunda vida en el nuevo proyecto?
John O’Sullivan asumió el cargo de responsable del proyecto para la construcción del centro de datos de Newport y se implicó de lleno en la iniciativa. O’Sullivan comenta que, en ocasiones, ha observado proyectos de sostenibilidad que carecían de resultados reales, pero en este caso, asegura que es posible comprobar personalmente el impacto: “Aquí podía verlo, podía tocarlo, era palpable que podíamos marcar la diferencia”.
Actualmente, la edificación está en proceso y ya se ha conseguido que el 10% del acero utilizado provenga de la antigua fábrica, lo que ha supuesto un ahorro de unas 520 toneladas de CO₂. Además, la compañía ha recurrido a proveedores de acero reciclado, logrando que el 74% del acero total empleado tenga una segunda vida, con un ahorro adicional de 4.400 toneladas de emisiones.
Además del reaprovechamiento del acero, el centro de datos también está dando prioridad a la mejora del entorno natural y la biodiversidad, según explica O’Sullivan. Se están plantando árboles, arbustos y especies autóctonas de pastos para crear corredores ecológicos que conecten los hábitats situados a ambos lados del recinto, uno de los cuales es una reserva natural que llevaba tiempo abandonada y que, incluso, había sido utilizada como vertedero ilegal.
Dimitri Batrouni, concejal y líder del Ayuntamiento de Newport, destaca que Microsoft ha colaborado en la recuperación de esta reserva natural y ha mostrado sensibilidad ante las inquietudes de los vecinos respecto al ruido, las labores de jardinería y el impacto medioambiental.
Newport, que en su día fue un importante polo industrial gracias a una planta siderúrgica que llegó a dar empleo a unas 10.000 personas, ha sabido reinventarse y ahora apuesta decididamente por el desarrollo de su economía tecnológica. Así lo explica Batrouni, quien destaca la presencia de varios centros de datos, así como de empresas dedicadas a los semiconductores y microchips en la zona. “De las cenizas de la antigua industria han surgido los sectores tecnológicos del presente, como los datos y la microelectrónica”, señala. Además, insiste en la importancia de impulsar programas de formación, ya que “es fundamental que los vecinos vean que estos nuevos empleos también están a su alcance”.
Completando el ciclo de uso, reutilización y reciclaje
En un mundo donde los recursos son cada vez más escasos, cada elemento de un centro de datos puede aprovecharse para ser reutilizado o reciclado, reduciendo así la necesidad de consumir materiales como plásticos o minerales poco abundantes. Con la idea de avanzar hacia este objetivo, Microsoft inauguró en 2020 su primer Centro Circular en Ámsterdam.
Actualmente ya existen ocho centros de este tipo repartidos por todo el mundo y hay varios más en fase de construcción. Estos centros actúan como puntos de recuperación y reacondicionamiento de componentes de centros de datos, contribuyendo a que la compañía esté cada vez más cerca de lograr su meta de generar cero residuos en 2030. En 2024, Microsoft alcanzó un hito importante: consiguió reutilizar o reciclar el 90,9% de sus servidores y componentes, superando así —con un año de antelación— el objetivo que se había fijado para 2025, que era del 90%.
El centro circular más reciente se está construyendo actualmente en Newport, justo al lado del nuevo centro de datos que se está levantando en la zona. Al igual que los demás emplazamientos de este tipo, su objetivo será reciclar y reutilizar servidores y otros equipos, y en algunos casos incluso se cederán a programas locales de formación profesional para ayudar a preparar a la próxima generación de técnicos. El centro circular de Newport se encargará de gestionar el reciclaje de materiales procedentes de todos los centros de datos de Microsoft en Reino Unido y se prevé que procese más de 226 toneladas de materiales al año.
Ser un “buen ciudadano de la red eléctrica”
La electricidad circula por las líneas de alta tensión de forma continua, manteniendo una frecuencia constante —en Europa se utiliza una “onda sinusoidal” de 50 hercios—. Además, la cantidad de energía que se produce debe ajustarse en todo momento a la que se consume, porque, a diferencia de un río, no es posible “almacenar” el flujo de electrones. El auge de las energías renovables ha complicado este equilibrio: como el viento no sopla siempre y el sol no brilla todos los días, los niveles de producción son menos predecibles y resulta más difícil ajustar la generación a la demanda.
Microsoft ha dado un paso adelante en sus nuevos centros de datos en Finlandia, Suecia y Dinamarca, donde está implantando un innovador sistema de baterías de respaldo inteligentes, conocidas como GUPS (Sistema de Alimentación Ininterrumpida Interactiva con la Red), para contribuir a la estabilidad de las redes eléctricas locales. Este tipo de soluciones, que ya se emplean en Irlanda desde hace algunos años, permiten mantener la frecuencia de la red constante, incluso cuando las condiciones meteorológicas afectan a la producción y el flujo de energía varía. Actualmente, estos equipos ya se han instalado en dos centros de datos situados en Dinamarca y Suecia, y está previsto que entren en funcionamiento el próximo año.
El sistema de baterías se encarga de homogeneizar el flujo eléctrico realizando pequeños ajustes a lo largo del proceso, manteniendo así la calidad de la onda sinusoidal, explica Olli Huotari, responsable del programa GUPS en los países nórdicos. Según Huotari, este servicio está en línea con el objetivo de Microsoft de ser una empresa negativa en términos de emisiones de carbono, ya que facilita la integración de energías renovables.
“Por supuesto, supone un coste adicional para nosotros y requiere que renovemos las baterías con más frecuencia, pero lo consideramos una forma de actuar como un buen ciudadano dentro de la red eléctrica”, añade Houtari.
Calentar hogares y negocios aprovechando el calor residual
¿Te imaginas que cada vez que participas en una videollamada o envías un correo electrónico contribuyeras a mantener el confort de tu casa y las de tus vecinos? En algunas localidades de Finlandia y Dinamarca, esto ya es una realidad gracias a programas que aprovechan el calor generado en los centros de datos para alimentar las redes municipales de calefacción.
En Finlandia, Microsoft ha puesto en marcha una colaboración con la empresa energética local Fortum para desarrollar un proyecto que, una vez en funcionamiento, proporcionará calefacción a unas 250.000 viviendas y negocios en Espoo, Kirkkonummi y Kauniainen, según explica Shannon Wojcik, responsable principal del proyecto en Microsoft. Los centros de datos implicados forman parte del compromiso de la compañía de abastecerse al 100% de energía renovable para cubrir todo su consumo. “En los países nórdicos, el calor generado por los centros de datos se considera un recurso muy valioso que puede aprovecharse en las redes de calefacción urbana”, comenta Wojcik. El inicio de este sistema está previsto para 2027.
En el campus de Espoo, el aire caliente generado por los sistemas de refrigeración se transformará en agua caliente a unos 30 grados centígrados. Para aprovechar este recurso, Fortum ha construido una planta de bombas de calor junto al centro de datos, que se encargará de elevar la temperatura del agua antes de incorporarla a la red municipal de calefacción. De este modo, se suministrará agua caliente para calentar viviendas y negocios en la zona. Un sistema similar se está implementando también en Dinamarca, donde dará servicio a varias comunidades cercanas a Copenhague a través de la red municipal de calefacción.
Wojcik señala que Microsoft contempla impulsar más colaboraciones de este tipo e incluso compartir el calor de los centros de datos con otras empresas. “Creo que existen muchas oportunidades, y no solo en los sistemas de calefacción urbana”, comenta. “Por ejemplo, los invernaderos serían una opción interesante: si pudiéramos ubicar los centros de datos junto a invernaderos, o viceversa, podríamos aprovechar el calor residual, ya que estas instalaciones requieren temperaturas más bajas y, por tanto, no sería necesario incrementar tanto la temperatura del agua”.
Nota: Todas las ilustraciones de este post han sido creadas con Microsoft Copilot.