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La tecnología ayuda a los agricultores a capear la tormenta (o la sequía) a través del seguro de cosechas

Los agricultores de todo el mundo podrán cultivar diferentes cultivos y aplicar distintas técnicas de cultivo, pero todos tienen un gran conocimiento del clima y cómo puede conducir a un auge o caída de la cosecha.

Moussa Moukoro no es diferente a ellos. Agricultor en Malí, los cultivos de Moukoro incluyen mijo y maíz de Guinea. Pero las sequías han causado estragos en sus cultivos, y en otros agricultores malienses, durante varios años. En 2021, Malí experimentó su peor sequía en cinco años, con un calor abrasador y pocas precipitaciones que pusieron en riesgo a millones de personas debido a la inseguridad alimentaria.

“Si la lluvia no llega en abundancia, los cultivos no funcionan”, dijo Moukoro a través de un traductor.

Los agricultores se encuentran entre los más afectados por los problemas climáticos: no solo carecen de los frutos y granos de su labor, sino que, en algunos casos, tampoco pueden poner comida en sus propias mesas. Si la temporada de cosecha no tuvo éxito, significa que muchos volvían al punto de partida, sin fuente de ingresos hasta la próxima temporada. Casi 400 millones de granjas dependen de la lluvia para tener éxito, pero solo 15 millones, o el 3 por ciento, están protegidas por un seguro.

Simon Schwall comenzó su carrera en la industria de las telecomunicaciones y vio cómo los clientes rurales en África, sin cuentas bancarias, adoptaban con entusiasmo las opciones de pago móvil. Después de que una sequía en 2015 dejó a muchos de esos clientes en una lucha para llegar a fin de mes, Schwall pensó que el modelo de teléfono podría funcionar con el seguro de cosechas.

Un residente de Touréla, Malí, realiza un pago de su seguro en su teléfono.
Un residente de Touréla, Malí, realiza un pago de su seguro en su teléfono. Foto de Nicolás Réméné.

Fundó Oko en 2020 para proporcionar seguros de cultivos de bajo costo para pequeños agricultores, con la misión de ayudar a superar las insuficiencias en la distribución de ingresos para quienes alimentan al mundo. El nombre es apropiado: en las antiguas creencias tribales, Oko es el nombre de la deidad protectora de las buenas cosechas. La empresa emergente con sede en Israel se asoció con operadores telefónicos locales y procesadores de pagos móviles en Malí y Uganda para configurar el servicio. Pero para que Oko fuera efectivo e impactante, era necesario que hubiera una defensa en el terreno.

Oko utiliza el concepto de seguro basado en índices para reducir costos. Muchas pólizas de seguro tienen costos administrativos preestablecidos para dar cuenta de la verificación de reclamos, evaluaciones y otras incertidumbres de costos. El seguro basado en índices utiliza el análisis de datos y el cálculo de riesgos en lugar de las inspecciones in situ para crear una póliza más económica y accesible para los clientes rurales. El monitoreo remoto del clima elimina las conjeturas y el elemento humano de la política, lo que permite que Oko actúe con rapidez en caso de sequía o inundación.

“Necesitábamos hablar con los clientes finales”, recordó Schwall. “Pasamos tiempo en el campo con los agricultores para entender lo que necesitaban. Y necesitábamos educarlos sobre cómo funciona el seguro de cosechas. Todos han tenido una mala temporada o han sufrido sequía. Entonces, pudieron ver los beneficios de estar asegurados”.

Los agricultores se registran en Oko a través de sus teléfonos móviles. En promedio, los agricultores pagan alrededor de $20 (USD) para cubrir una temporada completa y en promedio cubren alrededor de 1.7 hectáreas (4.2 acres). Luego, Oko usa datos históricos y meteorológicos para analizar el riesgo del seguro y determinar el costo de la póliza. Si los datos en tiempo real muestran una sequía o inundación grave, Oko paga a los agricultores de inmediato, lo que elimina la necesidad de presentar un reclamo y asegura que los agricultores se recuperen de una mala temporada mucho más rápido que antes.

El agricultor Kassim Koné muestra cuán dura puede ser la tierra en Kalifabougou en tiempos de sequía. Foto de Nicolás Réméné.
El agricultor Kassim Koné muestra cuán dura puede ser la tierra en Kalifabougou en tiempos de sequía. Foto de Nicolás Réméné.

“Oko aseguró tanto la sequía como la lluvia y por eso me hice miembro”, dijo Sékou Coulibaly, un agricultor de cereales en Malí, a través de un traductor. “El primer año, la cosecha fue muy mala para nosotros y Oko, debido a la sequía, ayudó a compensar el daño. Debo decir que Oko es muy bueno para los agricultores de la región”.

Schwall, sin embargo, creía que Oko podría tener un impacto aún mayor. Se inscribió en el programa de aceleración Microsoft for Startups AI 4 GOOD y Founders Hub, que ayuda a las empresas con un propósito en Israel a avanzar en sus soluciones de IA para crear una transformación social positiva. Los graduados del programa reciben tecnología, conexiones y subvenciones para ayudar a dar vida a las impactantes visiones de las nuevas empresas.

“Quedamos muy impresionados con el equipo de liderazgo y su pasión por marcar una diferencia en la vida de las personas”, dijo Raz Bachar, gerente general de Microsoft para Startups Israel. “Mientras revisábamos la solicitud de Oko, empezamos a comprender el tamaño del problema que abordaban y el impacto potencial que podrían tener en el mundo. Más que eso, la emoción fue tangible cuando el equipo habló sobre su solución: pudimos escuchar la emoción en sus voces y ver el brillo en sus ojos. Son en verdad inspiradores”.

Para Oko, la sólida infraestructura y las herramientas de datos de Microsoft Azure ayudaron a la empresa a mejorar su plataforma de gestión de relaciones con los clientes (CRM, por sus siglas en inglés) y crear algoritmos de aprendizaje automático para analizar mejor los datos meteorológicos satelitales y reducir los costos en el cálculo de los resultados. Además, el programa de Microsoft brindó tutoría y capacitación sobre cómo medir el impacto, además de fondos para investigación y desarrollo.

“El beneficio del programa en verdad nos permitió escalar”, dijo Schwall. “Pudimos migrar nuestra plataforma (de diseño propio) a Azure sin tener que cambiar nuestra infraestructura o recursos. Hemos podido pasar de ayudar a 1,800 agricultores a más de 10 mil. Y ahora, tenemos un programa con ONU Mujeres en Malí. Nos dimos cuenta de que teníamos un número limitado de mujeres en nuestra base de clientes y queremos cerrar esa brecha”.

Mariam Doumbia, ex directora de país y jefa de operaciones de Oko Mali, muestra los mapas y datos satelitales de precipitaciones en Mali en la sede de la start-up en Bamako. Foto de Nicolás Réméné.
Mariam Doumbia, ex directora de país y jefa de operaciones de Oko Mali, muestra los mapas y datos satelitales de precipitaciones en Mali en la sede de la start-up en Bamako. Foto de Nicolás Réméné.

Cada temporada, Oko usa datos satelitales en tiempo real y monitoreo de lluvia para determinar cuánta lluvia se necesita para una cosecha saludable. Si la precipitación cae por debajo de los umbrales, se activa en automático un pago a los agricultores.

“No tienen que llamarnos”, dijo Schwall. “Algunos de los agricultores nos han preguntado: ‘¿Cómo lo saben?’ Les decimos en la aplicación: ‘Sufriste una sequía, haz clic aquí para recibir tu dinero’. No hay riesgo de fraude”.

“Es muy fácil y estoy muy contento con su trabajo, ya que nos brindan información crítica”, dijo Moukoro. “Oko nos envía información a través de mensajes de texto sobre el pronóstico del tiempo. Nos dicen cuándo vamos a dejar de recibir lluvia y esa información se comparte con nosotros todo el tiempo”.

Si hay una sequía, Schwall dijo que los agricultores usan sus pagos para comprar nuevas semillas para la próxima cosecha o comprar otros bienes que pueden vender en la ciudad, como combustible. Como los agricultores están asegurados, ahora pueden adquirir microcréditos que les ayuden a invertir más en sus cultivos.

Aunque Oko ha conseguido grandes avances en Malí y Uganda, aún hay una gran cantidad de agricultores en África y otras naciones a los que a Oko le gustaría apoyar, además de garantizar que los clientes existentes permanezcan felices y comprometidos con el producto. A medida que el cambio climático continúa convirtiéndose en un factor importante, la capacidad de Oko para reaccionar con rapidez y proporcionar un seguro a los agricultores podría tener un gran impacto.

“Todavía tenemos cosas que probar”, dijo Schwall. “Todavía tenemos el alto costo de adquisición de clientes. Queremos mantener a nuestros agricultores asegurados de temporada en temporada. Necesitamos que crean que es algo bueno, por lo que debemos validar el impacto. También nos gustaría crecer a nivel internacional. Nos encantaría llegar a un millón de agricultores para 2025. Esa es nuestra estrella polar. Ojalá podamos demostrar que esta operación es un modelo comercial valioso”.

Para aquellos agricultores con los ojos en el cielo y las manos en la tierra, tener la tranquilidad de saber que su trabajo no resultará en una pérdida total si hay problemas climáticos ha sido un gran alivio.

“Oko hace grandes cosas por nosotros”, dijo Coulibaly. “Incluso he comenzado a crear consciencia en otros agricultores. La idea es increíble y ayudan mucho a los agricultores”.

Foto superior: Lassina Doumbia, agricultor de Touréla, muestra algunos de sus cultivos. Foto de Nicolás Réméné.